¿Qué es el Coaching Profesional?

El coaching, como las otras ciencias, está destinado a buscar el mejor desempeño del ser humano y en ella a descubrir su esencia y “ser” en sí mismos como personas. Uno de los valores más preciados de nuestra naturaleza humana es la solidaridad y gracias a ella buscamos ser uno con los demás, ayudar y construir conjuntamente un mundo de la vida mejor. Todos deseamos ser mejor, todos necesitamos ayuda, todos caminamos juntos buscando lo que nos hace felices y concretar nuestros sueños. Es un proceso de crecimiento individual y grupal.


En este proceso de crecimiento nos encontramos con dos voluntades, la primera se refiere a la “buena voluntad” de ayudar, desde nuestros propios recursos, experiencia y limitaciones, a veces los resultados son positivos, a veces no llegamos a los resultados deseados y abandonamos el camino. La segunda se refiere a la voluntad competente, aquella donde adquieres habilidades que te permiten un crecimiento humano y
profesional.


En el coaching el coach no es el actor principal sino quien tiene al frente, a él se le reconoce como el experto en su vida personal y profesional, considerándolo como un ser creativo, con recursos e integridad, no como un paciente a quien hay que curar. Procura el autodescubrimiento y potenciar todas las habilidades en todas sus dimensiones. El coaching se funda sobre la base de desarrollar individuos libres comprometidos con el desarrollo de su sociedad, promoviendo la calidad y sustentabilidad de un ser biológico, psicológico, ético y espiritual.

DEFINICIÓN DE COACHING

La International Coach Federation (ICF) define el coaching como “un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo con clientes que les inspira a maximizar su potencial personal y profesional”.
Podemos decir también que, el coaching es la técnica que permite al ser humano tomar conciencia y acción para mejorar su calidad de vida, potenciando su creatividad, el autodescubrimiento, el liderazgo y la apertura a nuevas e ilimitadas posibilidades en lo más fundamental de su proyecto de vida, porque sin un proyecto no hay horizonte, no hay camino.
En un proceso de coaching, la ICF denomina a los involucrados de la siguiente manera: quien brinda el servicio de coaching se denomina “Coach”, quien recibe coaching se denomina “Cliente”. En otras nomenclaturas puede encontrarse el nombre de “Coache”
a quien recibe coaching, pero en este programa se respetará los estándares de la ICF y se denominará “cliente” a quien recibe coaching. Además, cuando una organización contrata los servicios de coaching para sus colaboradores, a la empresa se le denomina “Patrocinador”.


En una relación de coaching profesional bajo los estándares de la ICF, el coach está obligado a establecer un acuerdo (si el cliente busca de manera individual un coach) o un contrato (si quien contrata al coach es un patrocinador). En este acuerdo/contrato se establecen y definen las responsabilidades de ambas partes. Paso seguido, el coach
debe informar a su cliente de manera clara que su conducta se ajusta al código de ética exigido por la ICF.
Las habilidades usadas por el coach estarán regidas por las 11 competencias básicas pedidas por la ICF, con el fin de permitir a su cliente maximizar su potencial de liderazgo, desempeñarse íntegramente en la resolución de conflictos globales y manejar sus emociones en situaciones complejas y de alta incertidumbre.

 

Fuentes: Escuela de Coaching Educativo / ICF